1. Nuestro cuerpo no es capaz de fabricar ácidos grasos omega-3 , por lo que tenemos que conseguirlos a través de la dieta.
  2. El feto necesita omega-3 de pescado (en especial DHA) para el desarrollo de su cerebro y otros tejidos , y lo consigue a partir de la dieta de la madre.
  3. Buenos niveles de omega-3 de pescado en la embarazada se reflejan en un mejor desarrollo cognitivo y visual del feto y reducen el riesgo de alergias en el futuro bebé.
  4. Un déficit de DHA en el embarazo aumenta el riesgo de parto prematuro, preeclampsia, bajo peso al nacer e incluso hiperactividad en el niño.
  5. Bajos niveles de esos omega-3 tras el parto aumentan el riesgo de depresión postparto en la madre.
  6. ¿Cómo puede la embarazada conseguir esos niveles necesarios de omega-3 de pescado, teniendo en cuenta los altos niveles de mercurio y otros metales tóxicos en muchas especies de pescado de la actualidad? ¿Qué es mejor? Evitar esos metales tóxicos, especialmente perjudiciales para el cerebro del bebé en desarrollo, o privarle de los omega-3 que tanto necesita?
  7. La suplementación con omega-3 de pescado es la respuesta a ese problema, siempre que esos omega-3 estén libres de metales pesados y protegidos de la oxidación (los omega-3 se oxidan con facilidad y, al hacerlo, pierden sus propiedades).
  8. Alimentos funcionales con Vidalim aseguran los omega-3 que el bebé y la mamá necesitan.
  9. Los productos con omega-3 de Vidalim han sido desarrollados conjuntamente por FRIALTEC y el Departamento de Ciencias de la Alimentación de la Universidad Autónoma de Madrid. Su seguridad y eficacia han sido comprobadas en numerosos estudios científicos.
Foto de Elias Falla

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